Entrenar descalzos, ¿es realmente interesante?
Vivimos en una época en la que parece que todo tiene que ser más: más pasos, más kilómetros, más series, más repeticiones, más horas de entrenamiento… Sin embargo, cuando hablamos de ejercicio, hacer más no significa necesariamente obtener mejores resultados. Una de las claves para mejorar nuestra condición física consiste precisamente en aprender a utilizar mejor cada minuto que dedicamos a entrenar. No se trata de buscar atajos ni de entrenar sin
Longevidad y ejercicio
Cuando empezamos a entrenar fuerza —o cuando queremos dar un paso más en nuestros resultados— aparece una pregunta casi inevitable: ¿es mejor entrenar todo el cuerpo en cada sesión o dividir los músculos a lo largo de la semana? La respuesta rápida sería: depende. Pero no cierres todavía el artículo, porque precisamente entender de qué depende puede ayudarte a organizar mucho mejor tus entrenamientos.
La importancia del descanso en el rendimiento y la salud
Cada cierto tiempo aparece una nueva dieta que promete resolver definitivamente nuestros problemas con la alimentación. Hemos pasado por épocas en las que había que eliminar las grasas, otras en las que los enemigos eran los hidratos de carbono, momentos en los que parecía imprescindible comer cada tres horas y otros en los que, precisamente, lo importante era pasar muchas horas sin comer.
Entrenamiento y salud
Cada cierto tiempo aparece una nueva dieta que promete resolver definitivamente nuestros problemas con la alimentación. Hemos pasado por épocas en las que había que eliminar las grasas, otras en las que los enemigos eran los hidratos de carbono, momentos en los que parecía imprescindible comer cada tres horas y otros en los que, precisamente, lo importante era pasar muchas horas sin comer.
Calistenia o entrenamiento con tu propio peso, ¿es lo mismo?
Cada cierto tiempo aparece una nueva dieta que promete resolver definitivamente nuestros problemas con la alimentación. Hemos pasado por épocas en las que había que eliminar las grasas, otras en las que los enemigos eran los hidratos de carbono, momentos en los que parecía imprescindible comer cada tres horas y otros en los que, precisamente, lo importante era pasar muchas horas sin comer.
